Mauro Laínez, un jugador que siempre ha mostrado gran pasión por el fútbol, se encuentra sumido en una tristeza profunda debido a la venta de Mazatlán previo al inicio del Clausura 2026. El mexicano había encontrado en este club un refugio donde poder desarrollar su juego y obtener minutos en la cancha, lo que siempre …
“La nostalgia y el desengaño: Mauro Lainez aborda con honestidad su partida del fútbol y el legado que deja en Mazatlán”

Mauro Laínez, un jugador que siempre ha mostrado gran pasión por el fútbol, se encuentra sumido en una tristeza profunda debido a la venta de Mazatlán previo al inicio del Clausura 2026. El mexicano había encontrado en este club un refugio donde poder desarrollar su juego y obtener minutos en la cancha, lo que siempre le ha faltado en sus anteriores equipos.
Laínez llegó a Mazatlán en el verano del 2024 con grandes expectativas de poder encontrar un equilibrio entre su vida personal y su carrera deportiva. Como miembro de la familia Lainez, conocida por tener varios jugadores profesionales, Mauro siempre ha sentido la presión de vivir a la sombra de su hermano Diego, también futbolista. Sin embargo, en Mazatlán creyó haber encontrado un lugar donde poder escapar de esa sombra y construir su propio legado.
Después de probar suerte en varios clubes, incluyendo América, Laínez había perdido la confianza en sí mismo y se sentía atrapado en una rutina de cambios constantes. Mazatlán fue un descubrimiento providencial para él, ya que le brindó la oportunidad de ser el centro del juego y obtener los minutos que siempre había necesitado.
Durante su estadía en el club sinaloense, Laínez se convirtió en una pieza clave del equipo, destacando por su habilidad para marcar goles y crear problemas para los defensores adversarios. Sin embargo, su venta inesperada ha dejado al jugador sumido en una gran incertidumbre.
La noticia de la venta de Mazatlán ha sido un golpe duro para Laínez, quien siente que se le ha arrebatado la oportunidad de construir algo verdaderamente especial en el club. “Me siento como si me hubieran quitado algo que era mío”, admite Laínez. “Mazatlán fue más que un club para mí; fue mi hogar y mi familia. Me duele dejar atrás a mis compañeros de equipo, con quienes he compartido tantos momentos especiales”.
La venta del club también ha generado una gran preocupación en el ambiente futbolístico mexicano, ya que Mazatlán había sido un club con un gran potencial y una base de seguidores fiel. La partida de Laínez y otros jugadores claves del equipo puede ser el golpe definitivo para el club, lo que podría tener graves consecuencias en la estructura del fútbol mexicano.
A pesar de su desengaño, Laínez ha manifestado su disposición a seguir luchando por sus objetivos y construir un nuevo proyecto en otro lugar. Sin embargo, es claro que el proceso de adaptación y readaptación será difícil para él, ya que siempre habrá un lugar especial en su corazón para Mazatlán y la vida que le dieron.






